Son las 15:34 Acabo de volver de Huesca. Y me dispongo a descansar.
Pero antes tengo que contar esta noche.
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Salida corredores. |
23:40 Para mí sorpresa estamos 8 en la salida corriendo.
No conozco a nadie. Todo chicos. Un par que, por las camisetas, parecen del club Los Sarrios pero igual me equivoco pues en su Web no veo ninguna referencia a la Jorgeada. Enseguida me fijo en el que parece menos disfrazado de “corredor de ultra”. Gorra de visera y pantalón corto.
Nos ponemos en línea de salida… unas fotos y sincronizados con las campanas del Pilar a correr.
En el semáforo de Echegaray nos paramos y aprovecho para presentarme. “Por cierto…yo me llamo Javier…”. Me contesta el chico de la gorra “Yo, Pablo”. Nos ponemos a hablar y, como el resto parece no saber el camino, nos ponemos en cabeza.
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Pablo. |
Yo tengo ganas de correr y se nota y Pablo no se queda atrás precisamente así que el ritmo es rápido y nos vamos distanciando del grupo.
Esto me extraña porque me parecía un grupo fuerte aunque no hemos tenido ocasión de hablar.
En cada desvío me vuelvo para asegurarme que el siguiente nos ve tomar el camino correcto que a fin de cuenta son compañeros y no rivales.
Pablo resulta ser un buen conversador, con una vida más interesante de lo que se podría esperar de sus 23 años y con la cabeza bien amueblada.
Y además corre con un estilo rápido, limpio y elegante.
Pasa de la música que llevaba preparada (una de sus armas secretas me confiesa) y conversamos sin perder comba.
De esa forma llegamos a San Gregorio, para luego seguir hasta San Juan de Mozarrifar.
Las señales se ven bastante bien. Yo conozco el camino de hacerlo de día en alguna salida de las largas y para más suerte Pablo hizo esta misma ruta corriendo hace dos años.
Pasamos por el Barrio del Comercio contándonos nuestras vidas y milagros y enseguida llega Villanueva de Gallego.
Otra sorpresa agradable.
Empezamos a adelantar a andarines ya en ese pueblo cuando yo esperaba pillar al primero en Zuera. Vamos muy deprisa para una carrera tan larga pero el tren que marca Pablo, definitivamente es él quien marca el ritmo aún sin querer, es un tren muy laminero y no quiero perderlo.
Esto hace que dude en parar a buscar mi frontal y me juegue los tobillos en el camino de piedras saliendo de Villanueva. Al final paro y me pongo el frontal.
Gran idea.
El frontal de Pablo, con el que nos estábamos alumbrando hasta ahora los dos, queda como una débil cerilla comparado con el mío (a pesar de ser una oferta de LIDL!) y podemos ir más seguros.
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Pabellón de Zuera. |
Llevo programada una alerta en el móvil cada hora y así veo que a la 1:00 estamos en el barrio del Comercio y a las 2 en la rotonda que va a cruzar el Gallego antes de llegar Zuera.
Llegando a Zuera hablamos de parar a hacer un avituallamiento.
Ya en el pabellón de Zuera, Pablo me dice que se adelanta.
Yo me doy cuenta de que no puedo seguir su ritmo por más tiempo así que nos despedimos y le veo partir sabiendo que no lo volverá a pillar en toda la noche.
De todas formas estoy en Zuera a las 2:28 para mí es un ritmo más alto de lo deseado así que decido reducir un poco.
Por fortuna mi tobillo derecho, con la ayuda de la tobillera, se esta portando y desaparecen las nubes negras que tenía sobre si me estaba jugando o no una lesión seria corriendo en estas condiciones.
Ahora toca jugar solo… aunque no tan sólo. Con agradable frecuencia me voy cruzando con los andarines.
Palabras de aliento entre ambas formas de ver la Jorgeada y buen rollo.
Esto será la tónica general a partir de aquí hasta Huesca.
Ha sido un acierto la salida diferenciada 2 horas después.
El siguiente avituallamiento es de lujo.
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Gracias a los voluntarios disfrutando de un caldo caliente. |
Un vaso de caldo caliente a las 3:29 me sienta divinamente.
Sigo y enseguida me gritan “que no es por ahí, vuelve…” Yo y mi habilidad para perderme!
A partir de aquí alterno partes caminando fuerte entre trotes. De esta forma controlo mejor el cansancio y la temperatura.
Esta refrescando y no quiero ponerme más ropa así que cuando tengo frío apreto a correr y cuando me canso demasiado sigo caminando a paso vivo.
A las 4:15 suena el móvil. Entonces me doy cuenta del frío que tengo en las manos que me impide maniobrar correctamente. Consigo responder y es Alberto.
Acaba de salir de Zuera y me dice que es el único corredor que sale de allí. Le cuento por donde voy y nos damos cuenta que va a ser difícil que coincidamos en ruta.
La rutina se repite. Primero se ve una débil luz roja por delante…que se convierten en siluetas con tu frontal y a las que, poco a poco, adelantas….
Siguiente avituallamiento de líquidos y el próximo antes de Almudévar es un café con leche que me voy tomando sin parar no sin antes preguntar por Pablo.
Me dicen que ha pasado a las 4:40 y son las 5:34 . Me está sacando casí una hora en el paso por el Kilómetro 48,5 .
El siguiente tramo es el que tanto me costo en el 2007.
Pero este año es diferente en parte por que aún es de noche y no se ve Almudévar hasta que ya estás allí.
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Cabañera. Cerca de Huesca |
Llego a las 6:50 y al calor de un buen fuego veo que la cosa va de migas, panceta y vino y yo, que soy muy bien mandado, me apunto mientras me seco.
Cambio de camiseta aunque sé que no durará mucho seca.
A la salida le pregunto a un chico por el camino y me dice que el lo conoce. Cuando veo que nos lleva a la carretera vieja le digo que la ruta va por la cabañera. Volvemos y enseguida encontramos las señales.
Esta parte del camino no la hice en el 2007 (ese año por el barro se fue por la carretera) y me parece realmente precioso y con no muchas dificultades.
El mozo, que se llama Ramón, hizo la Jorgeada corriendo hace dos años coincidiendo con Pablo, pero este año no se encuentra en buena forma y por eso no se apunto a la salida corriendo aunque esta haciendo algún tramo al trote.
Así que seguimos alternando partes corriendo y partes caminando rápido. A este plan se apunta otro andarín / corredor.
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Escapada de Ramón |
A las 8:33 la llamada de casa.
Me quedo un poco atrás y Ramón de repente se siente fuerte y sigue corriendo a buen ritmo (ya me había advertido que es un animal de finales!)
El terreno es un tanto técnico y el se demuestra muy hábil en este terreno por lo que se escapa con facilidad.
Yo aprovecho la situación para no parar de correr en su persecución.
Siguiente avituallamiento en el Kilómetro 69 a las 9:00. Algo de agua y a la caza (en broma, claro!).
El paisaje me encanta, ahora es más fácil correr y yo tengo motivación, así que no paro de correr a buen ritmo.
Paso Walka y en una subida pillo a Ramón. Me dice que la acaba de dar un tirón la rodilla y que baja de ritmo, así que le paso y, ya solo, entro en Huesca.
Hasta ahora no se nada del resto del grupo de corredores salvo Pablo que debe estar tomando cervezas en el Pabellón.
Subiendo como puedo a la Ermita veo detrás de mí y muy cerca a un chaval corriendo y sudando de lo lindo. No puede ser!, me digo. No pienso dejar que me adelante otro corredor justo en los últimos metros después de 74 kilómetros!
Aprieto los dientes y acelero. El me pregunta “¿Vienes de la Jorgeada? “
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Con mis camisetas de la suerte bien sudadas |
“Si, y tú” me atrevo a preguntar … “no, yo no”
Falsa alarma.
Aunque de todas formas ya estoy en la Ermita.
Foto solo con la pancarta y al poco llega Ramón y otra foto los dos juntos. La verdad es que entre la conversación y la escapada/caza se han hecho muy llevaderos estos últimos kilómetros.
Llegada a las 9:45
Bastante antes de lo que tenía previsto (unas 12 horas) y con mejores sensaciones de lo esperado.
Este es el punto clave... y… bueno me rajo… así que bajo al pabellón buscando las duchas y la comida caliente.
Una vez duchado llamo a Alberto y me cuenta que esta muy cerca y lo noto contento. Llega al rato y compartimos impresiones que para los dos han sido mejor de lo esperado.
Confirmo que soy el segundo corredor en llegar y que Pablo se ha ido ya. De todas formas me cuentan que los primeros andarines han llegado a las 9:20 a un ritmo de 7.2 Kilómetros por Hora!
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Feliz! |
Ahora mismo me siento otra vez en mi sitio.
Debe ser que tenía previsto sufrir más pero el caso es que no he pasado realmente momentos duros.
Creo que he controlado la actividad haciéndola a mi manera para realizar, al final, el máximo esfuerzo.
No ha sido una noche dura pero me he sentido bastante cómodo y suelto en ella.
Sinceramente, es una actividad que recomiendo.
… y adrede.